Como Paula Rodríguez, que tras acabar sus estudios de Magisterio decidió liar el petate y colaborar como maestra con la Asociación Comunitaria Hilarte en Ecuador.
De su viaje, se trae mucho aprendizaje y el amor incondicional de los niños ecuatorianos. Pero, sobre todo, una certeza: ya no es la misma persona que salió de España hace unos meses.Ver entrevista